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En los últimos años, las nuevas tecnologías han tenido gran influencia en las relaciones sexuales. Desde el inicio de las redes sociales hasta las nuevas aplicaciones como Tinder, se ha vuelto más fácil tener contacto con otras personas no solo para conocerse, sino también para tener sexo.

La sociedad actual vive a prisa todo el tiempo, en el trabajo, en su casa y en cualquier lugar. Aunado a ello, la dependencia de los dispositivos móviles cada vez es mayor porque facilita la comunicación y permite realizar actividades necesarias para el ser humano.

En el mundo del like, las apps como Tinder han hecho que las personas sean vistas como una mercancía, donde puedes elegir quien “sí”, quien “no”, quien “super sí” te gusta para tener sexo, sin el interés de conocer más a esa persona.

La generación actual no tiene un criterio establecido a la hora de seleccionar lo que es o no válido, además de que los jóvenes buscan información de sexo en Internet, en vez de acudir con un especialista.

En una entrevista para Huffington Post, la escritora y sexóloga francesa Valèrie Tasso, autora del libro Diario de una Ninfómana (2003), explica que estas aplicaciones solo han logrado poner en contacto a mucha gente para ligar con solo cuatro fotos.

Asegura que, hoy en día, lo que le importa a las personas es consumir cuerpos, convirtiéndose en seres asociales e individualistas que carecen de vínculos emocionales y compromisos, debido a que la pareja como tal representa un problema para el sistema neoliberal, que solo busca que la sociedad sea esclava para que consuma más.

Antes existía mayor vínculo emocional entre las personas al ligar en un antro o fiesta, a diferencia de la época actual donde lo único que hay es mayor contacto con más personas para mantener relaciones sexuales.

POB/VSV